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Kafka, la gata sorda que entiende la lengua de signos

Autor original "La Razon"

Los gatos son los auténticos reyes de internet. Dicen que son ariscos e independientes, pero su esbelta figura y su comportamiento, a veces extraño, les convierte en los verdaderos ‘influencers’. Pero no solo triunfan los felinos con el pelaje más particular, como es el caso de Venus, la gata viral con dos caras, sino que también hay hueco para los animalitos que han sufrido alguna enfermedad.De hecho, una de las gatitas más famosas de Instagram es Lil Bub. Su particular aspecto, con la lengua siempre fuera se debe a que la mandíbula inferior es más corta de lo habitual y a que no tiene dientes. Se trata de una “mutación genética” que afectó al animal desde el nacimiento. Desgraciadamente, Lil Bub falleció en 2019, pero sigue siendo una estrella de la red social, allá donde esté.Los gatos son animales domésticos, pero también son depredadores. Cuentan con una excelente vista, un oído extraordinario. Pero, ¿qué pasa cuando alguno de ellos falla? Kafka es una gata que nació sorda, una complicación que no ha impedido desarrollar un estrecho vínculo con James Dickenson, su dueño. Tanto es así que la gata es capaz de comunicarse con este joven de 28 años de Newbury (Reino Unido).James y su prometida Jo decidieron adoptar a Kafka hace prácticamente un año, según cuentan al portal Caters. En este tiempo, han conseguido que la gata les haga caso solo con signos. La mascota es capaz de acudir a donde está su dueño y hasta se mete sin problemas en el transportín. Eso sí, con la ayuda de un sabroso premio en forma de comida.Otro caso curioso es el de Jindra Hampl. Su gata Rosie también es sorda, por lo que es capaz de dormir plácidamente sin que nadie la moleste. Un día, a su dueña se le ocurrió comprobar el olfato de su mascota en una de sus largas siestas, lo que dejó una reacción única.Jindra abrió una lata de atún mientras Rosie dormía. De repente, la gata se despertó sobresaltada y comenzó a maullar y a pedir comida como si estuviera hambrienta. “Era la hora de comer así que fuimos a ver a Rosie, pero estaba dormida. Entonces le pusimos una lata de comida en la nariz y se despertó e inmediatamente empezó a maullar y a saltar”, dijo su dueña a Caters. “Después de un rato, empecé a reírme”, añadió.

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